La historia de un fracaso convertido en éxito

Me llamo Enrique Arrillaga y soy el fundador de Muebles LUFE. Nuestra historia empezó en 2014, cuando en plena crisis, volvimos a nacer después de que todo se pusiera muy cuesta arriba. Fue posible gracias a la ayuda de mi familia y amigos. Y seguramente, gracias también a algo de orgullo y cabezonería. Fuese por el motivo que fuese, quise continuar con la tradición familiar de vender muebles de calidad. Seguir poniendo en práctica todo lo que había aprendido con mi padre. Pero estaba claro que los nuevos tiempos nos obligaban a hacerlo de forma diferente.

En nuestra tormenta de ideas para darle la vuelta a la situación salieron conceptos como “diseño”, “fácil”, “online”, “cómodo”, “low cost”, “do it yourself”, “sostenible” o “ecológico”. Y otros como “madera maciza”, “km 0” o “mano de obra local”. Tuvimos muy claro también que además de fabricar muebles, teníamos que pasárnoslo bien. Y cuando alguien dijo que para hacer las cosas bien lo más importante es el sentido común, todos intuimos que nuestra nueva marca estaba mucho más cerca de convertirse en realidad. Al poco tiempo empezamos a vender muebles de diseño y calidad a precios democráticos. Acababa de nacer Muebles LUFE. Como acrónimo de Local, Universal, Funcional y Ecológico.

Muebles LUFE: El IKEA vasco

Desde entonces han pasado muchas cosas. Al principio, como supongo que es habitual cuando lanzas un nuevo negocio, costó arrancar. Celebrábamos cada nuevo pedido. Armados de gran ilusión, trabajamos duro. Pensando qué muebles podríamos fabricar. Pensando cómo hacerlo de la forma más eficiente. Y poco a poco, las ventas fueron creciendo. Nuevas caras entraron en el equipo. Empezábamos a sacar la cabeza a la superficie. Y de repente…. ¡el boom!

Un reportaje en el diario El País que hablaba de nosotros y que nos rebautizó como el “Ikea vasco” llamó a muchos más reportajes de prensa. A muchas entrevistas de radio y televisión. A muchas entradas en blogs y redes sociales. En todo un fenómeno viral que hizo que, de repente, fuéramos muchísimo más conocidos. La suerte que había faltado otras veces, apareció esta vez. Y de la noche a la mañana, las visitas a la web se multiplicaron casi por 100. Entraron tantos pedidos que fueron muchas las semanas en las que tuvimos que trabajar sin parar, de lunes a domingo, para dar la mejor respuesta a quienes habían confiado en nosotros.

Lo pasamos mal. Porque a pesar del esfuerzo desmedido que hicimos todas las personas del equipo, era imposible cumplir con los plazos de entrega. Pero de esta experiencia, aprendimos mucho. Vaya si aprendimos. Aprendimos a organizarnos mejor. A ser más eficientes. A ser 100% transparentes y sinceros con nuestros clientes. A ser mejores como empresa y como equipo.

Y, hasta y desde aquí, nuestra historia. Una historia feliz en torno a la madera a la que le quedan todavía muchas páginas por escribir. Porque las 30 personas que formamos Muebles LUFE vamos a seguir diseñando y fabricando muebles de diseño que cualquiera se pueda permitir. Y lo más importante: disfrutando de nuestro trabajo.